En las milongas porteñas de 1985, la tanguera Clara Insúa, una cambiante capaz de alterar levemente su rostro y cuerpo, debe decidir si entrega muestras de su sangre al médico Andrés Quillay para fabricar una cura contra una enfermedad genética que mata a miles, sabiendo que la revelación pública destruirá el anonimato de todos los cambiantes y los expondrá a persecución estatal.